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Salud cerebral
Fosfolípidos omega-3 en el cerebro Omega-3 = EPA + DHA

Omega-3 en el sistema nervioso central
Únicamente el tejido adiposo contiene más ácidos grasos que el sistema nervioso central del cuerpo humano, incluyendo el cerebro. El ácido graso omega-3, DHA, que es el ácido graso más común en el cerebro humano, representa el 15% de todos los ácidos grasos del cerebro. Los fosfolípidos omega-3 desempeñan papeles protagónicos en la estructura y función de las membranas celulares del cerebro y en la señalización celular. La falta de omega-3 en el tejido cerebral puede traer consigo trastornos en el funcionamiento y un retraso en el desarrollo.

Distribución de fosfolípidos omega-3 al cerebro
Los Omega-3 se obtienen principalmente de la dieta. Antes de y durante la primera infancia — períodos de rápido crecimiento y desarrollo cerebral — se ha observado que la síntesis intracelular limitada de omega-3 en el cerebro es inadecuada para mantener una buena salud cerebral. Durante todo el período de vida, la cantidad de omega-3 que se encuentra en el cerebro se ve influenciada por la ingesta dietaria de ácidos grasos y por la etapa de desarrollo cerebral correspondiente. El paso de los ácidos grasos al cerebro se ve restringido; sólo los omega-3 y los ácidos grasos esenciales cruzan la barrera sanguíneo-cerebral. La leche materna contiene cantidades relativamente pequeñas de omega-3, si bien mayoritariamente en su forma fosfolípida. Se ha observado que los fosfolípidos omega-3 se transportan preferentemente al tejido cerebral, en contraste con los omega-3 en su forma triglicérida. El mecanismo propuesto se basa es la presencia de portadores que se unen y transportan preferentemente omega-3 al cerebro; por lo tanto, los fosfolípidos aparecen como una fuente superior de omega-3 para el tejido cerebral.

Manteniendo la salud cerebral con fosfolípidos omega-3
La ingesta de Omega-se considera beneficiosa para la memoria y las funciones cognitivas, que pueden verse afectadas en el adulto al alcanzar la madurez. El deterioro cognitivo es frecuente entre las personas de avanzada edad. Aunque la presencia y la gravedad de cualquier deterioro relacionado con la edad son algo específico de cada individuo, se ha asociado una ingesta lo suficientemente abundante de omega-3 con la prevención, el retraso, o la mejora del deterioro cognitivo entre las personas de avanzada edad. Se ha sugerido que existe una relación entre la ingesta de omega-3, la cantidad de omega-3 en el cerebro y el riesgo de desarrollar demencia. Los pacientes con demencia presentaron niveles inferiores de DHA en el tejido cerebral. Se recomienda un consumo adecuado de omega-3 para mantener la memoria y reducir el riesgo de padecer demencia severa.

Fosfolípidos omega-3 en el desarrollo cerebral temprano
El cerebro en desarrollo experimenta un crecimiento acelerado durante el tercer trimestre de la vida fetal y los dos primeros años de vida. La falta de ciertos nutrientes puede distorsionar el complejo proceso del desarrollo cerebral. Los omega-3 son nutrientes importantes para garantizar un crecimiento y desarrollo óptimo del cerebro humano, y se necesita un aporte adecuado desde el comienzo de la vida fetal. Se ha observado una relación entre el estado omega-3 de los niños y el resultado de su desarrollo. La leche materna provee la mayor parte de su contenido en omega-3 en forma fosfolípida. Esto indicaría que los fosfolípidos omega-3 son la forma predilecta de distribución de los omega-3 al cerebro humano.

Fosfolípidos omega-3 y trastornos del humor
Se ha demostrado que el estado omega-3 juega un papel importante en el control de los trastornos del humor. Actualmente, los omega-3 y su vinculación con la depresión son un área de gran interés para los investigadores. Los datos obtenidos sugieren que un déficit de omega-3 puede contribuir al comienzo de una depresión y que los omega-3 pueden desempeñar un papel importante en futuras estrategias de tratamiento para la depresión y los cambios de humor.

Fosfolípidos omega-3 y ADHD
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD) se considera el trastorno neurológico más común entre los niños (entre un 8% y un 12% de los niños padecen este trastorno en todo el mundo). El ADHD, que se clasifica como un trastorno mental, tiene un impacto sobre el comportamiento; sus síntomas son la falta de atención y la hiperactividad. Hay factores tanto medioambientales como genéticos que contribuyen al desarrollo del ADHD. Se sugiere que los omega-3 son un factor dietario que podría mejorar el ADHD. En niños y adolescentes que padecen ADHD, se observan bajos niveles de omega-3 en sangre y un patrón alterado de omega-3 en el cerebro. Se considera que una intervención dietaria, incluyendo dosis abundantes de omega-3, sería casi tan eficaz para el tratamiento del ADHD como la medicación.

Mecanismos de los fosfolípidos omega-3 que afectan a la salud cerebral
Se han propuesto varios mecanismos que explican los efectos beneficiosos de los omega-3 sobre el cerebro. La absorción de los fosfolípidos omega-3 por parte de los tejidos cerebrales es más eficiente que la de los triglicéridos omega-3; así mismo, los estudios también apuntan a una mayor disponibilidad y a efectos más beneficiosos sobre las funciones del cerebro cuando se encuentran presentes los fosfolípidos omega-3. Otro efecto positivo de los omega-3 sobre el tejido cerebral es la producción alterada de mediadores sobre los procesos inflamatorios, según se detalla a continuación: una mayor incorporación de los omega-3 a las membranas celulares trae consigo una mayor producción de mediadores inflamatorios derivados de los omega-3. Un mayor nivel de mediadores inflamatorios derivados de los omega-3 trae aparejado reacciones inflamatorias más leves, lo cual es menos dañino para el tejido circundante. Al incorporarse a las membranas, los omega-3 también parecen tener un efecto positivo sobre varias funciones de las células cerebrales y la señalización celular.

El aceite de krill Ako3™ como proveedor de fosfolípidos omega-3 para el cerebro
El aceite de krill Ako3™ es una fuente rica en fosfolípidos omega-3, sobre todo fosfatidilcolina. La biodisponibilidad de los omega-3 aumenta cuando se presenta como fosfolípidos omega-3, en comparación con otras fuentes, debido a una mejor absorción y distribución de los ácidos grasos a los órganos y tejidos. Se ha observado que los omega-3 en su forma fosfolípida se transportan preferentemente al cerebro, en contraste con los omega-3 en su forma triglicérida. Dichas observaciones sugieren que el aceite de krill Ako3™ es una fuente superior de omega-3 para su distribución al cerebro debido a la mayor disponibilidad de omega-3 y a los beneficios asociados con los fosfolípidos omega-3 sobre la estructura y las funciones cerebrales.

Referencias:

Kalmijn S, van Boxtel MP, Ocké M, et al. Dietary intake of fatty acids and fish in relation to cognitive performance at middle age. Neurology. 2004; 62(2): 275-80.

Innis SM. Dietary (n–3) fatty acids and brain development. J Nutr. 2007; 137: 855-859.

Lagarde M, Bernoud N, Brossard N, et al. Lysophosphatidylcholine as a preferred carrier form of docosahexaenoic acid to the brain. J Mol Neurosci. 2001; 16: 201-4.

Schaefer EJ, Bongard V, Beiser AS. Plasma phosphatidylcholine docosahexaenoic acid content and risk of dementia and Alzheimer disease: the Framingham Heart Study. Arch Neurol. 2006; 63(11): 1545-50.

Sinclair AJ, Begg D, Mathai M. Omega 3 fatty acids and the brain: review of studies in depression. Asia Pac J Clin Nutr. 2007; 16 Suppl 1: 391-7.

Wainwright PE. Dietary essential fatty acids and brain function: a developmental perspective on mechanisms. Proc Sci Nutr. 2002; 61: 61-69.
 
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